lunes, 16 de diciembre de 2013

"Bendición del Hogar"

Dios mío!, bendice mi casa, para que sea el hogar del amor y la paz.


Bendice, la puerta abierta como dos brazos extendidos que dan la bienvenida a mis invitados.

Bendice, las ventanas que dejan entrar el sol a raudales cada mañana, y por donde se asoman las estrellas del firmamento, que son luces de esperanza para la humanidad.

Bendice, los muros que nos defienden del viento, del frío, del calor, y que son nuestros amigos en las horas que pasamos en la casa.
Bendice, nuestra mesa, y los sitios de trabajo diario para que nos ayudes, y el lugar de reposo para que nos guardes del peligro.

Bendice, el techo que cobija los afanes de hoy, y los sueños de mañana, y que guarda para siempre entre los vivos, la memoria sagrada de los que se han ido al cielo.

Bendice, la luz de la casa, la madre, la fuerza, y el aliento..... el padre, y que sean benditos los hijos, luz de esperanza, y de sueños futuros.

Bendice, los sentimientos, las ternuras, el amor, los anhelos que florecerán en nuestras vidas cotidianas.

Bendice, nuestros pensamientos para que siempre sean puros, y las palabras para que sean rectas, y que nuestros actos en la tierra nos conduzcan a TÍ.

Bendice nuestras horas de paz y de silencio, para que fortalezcamos juntos nuestro espíritu, y este nos lleve puros hacia TÍ.

Bendice, nuestros dolores más profundos, y nuestras alegrías porque son el corazón de la familia.


¡SEÑOR!, QUÉDATE SIEMPRE CON NOSOTROS..... EN TU MORADA..... EN NUESTRA CASA!

martes, 10 de diciembre de 2013

Un regalo para siempre



Esa fecha solía ser muy importante: el día del aniversario de bodas. Sin embargo, sería la primera vez que no lo celebrarían juntos. Carlos había apenas fallecido, consumido por el cáncer.


Todos los años él enviaba a Ana un ramo de rosas, con una tarjeta que decía: «Te amo más que el año pasado. Mi amor crecerá más cada año». Pero éste sería el primero que no las recibiría. De pronto llamaron a su puerta, y para su sorpresa, al abrir estaba un ramo de rosas frente a ella, con una tarjeta que decía «Te Amo».


Ana se molestó pensando que había sido una broma de mal gusto. Habló a la florería para reclamar el hecho, y al contestarle, le atendió la dueña. Ella le dijo que ya sabía que su esposo había fallecido, y le preguntó si había leído el interior de la tarjeta. Le explicó que esas rosas estaban pagadas por su esposo por adelantado, así como todas las demás por el resto de su vida.


Al colgar el teléfono a Ana se le llenaron sus ojos de lágrimas. Abrió el sobre: «Hola mi amor, sé que ha sido un año difícil para ti, espero te puedas reponer pronto, pero quería decirte, que te amaré por el resto de los tiempos y que volveremos a estar juntos otra vez. Se te enviarán rosas todos los años en nuestro aniversario; el día que no contesten a la puerta, harán cinco intentos en el día, y si aún no contestas, estarán seguros de llevarlas a donde tú estés, que será junto a mí. Te ama para siempre, Carlos, tu esposo».


Es verdad. El amor o es para siempre o simplemente cae por su propio peso. O tiene sabor de eternidad o es desabrido, agrio y tristemente amargo, se pierde con el tiempo, se transforma en recuerdo color ceniza. Así lo dice un gran escritor: «El amor no es una aventura. Posee el sabor de toda la persona. No puede durar sólo un instante. La eternidad del hombre lo compenetra».


En este sentido, ¿cómo no hablar del matrimonio? ¿Cómo no hablar de la belleza siempre antigua y siempre nueva de amarse para siempre? Cuando una mujer y un hombre se aman, con entrega, con sacrificio, con fidelidad duradera -y nótese que digo hombre y mujer- el amor se convierte en gemelo de la eternidad. El matrimonio es la entrega plena del amor humano y el verdadero amor sólo existe en la continuidad necesaria. La pasión, el instinto quema los resortes rápidamente; los reduce a escorias y no deja sino cenizas en las manos.


No sé qué piensan ustedes. Yo me sorprendo que muchos de los jóvenes que se preparan para dar ese paso decisivo en sus vidas, confíen poco en el amor. Se quieren casar, pero no se dan cuenta que lo que fundamenta su relación es precisamente la duración sin límites del amor. Se casan, pero dejando una puerta abierta, como para salir corriendo si no resulta. ¿Acaso se duda de la capacidad del hombre de amar para siempre? La historia de Carlos y Ana, al menos, demuestra que sí existe.


Así es el amor verdadero: eterno. Capaz de amar más allá de la muerte. Capaz de vencer todos los obstáculos, incluso el tiempo. Capaz de mandar rosas desde la eternidad.

la vida

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Alguna vez

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¡¡Estoy feliz!!.


¡¡Estoy feliz!!...Llego el momento de enviarte mis Abrazotes de hoy... Van cargados, de alegría, felicidad..¡¡Sonríe conmigo!!. ¡¡Abrazotes!! .

domingo, 8 de diciembre de 2013

Tarjetitas navideñas


Navidad


Navidad


Navidad


Navidad


Un pequeño regalo


Felices fiestas


Felices fiestas


sábado, 7 de diciembre de 2013

La maleta del hombre que murió.

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Un hombre murió repentinamente... Al darse cuenta que había fallecido; Vio que se acercaba Dios, y que llevaba consigo una maleta !!

-Dios le dijo: Hijo es hora de irnos.
-El hombre asombrado contesto: 
Tan pronto !?... Pero si aun tenía muchos planes !!

-Lo siento, pero es el momento de tu partida.

-Que traes en esa maleta? Pregunto el hombre.
-Tus pertenencias, le respondió Dios.

-Mis pertenencias!?... Traes todas mis cosas; mi ropa y mi dinero?
-Dios le respondió: Eso nunca te perteneció, eran de la vida.

-Traes mis recuerdos?
-Esos nunca te pertenecieron, eran del tiempo.

-Traes mis talentos?
-Esos tampoco te pertenecieron, eran de las circunstancias.

-Traes a mis familiares y amigos?
-Lo siento, ellos nunca te pertenecieron, eran del camino.

-Traes a mi mujer y a mis hijos?
-Ellos nunca te pertenecieron, eran de tu corazón.

-Entonces traes mi cuerpo?
-No, jamás te perteneció, era de la tierra.

-Pero, si traes mi alma?
-No, tampoco fue tuya, era mía. 

Entonces; el hombre lleno de miedo le arrebato
a Dios la maleta, y al abrirla, se dio cuenta que estaba vacía !! 
Con lagrimas de tristeza brotando de sus ojos el hombre dijo:

-O sea que, nunca tuve nada !?

-Así es, “nunca tuviste nada y lo tuviste todo a la vez”
ya que: Cada uno de los momentos que viviste
fueron únicamente tuyos y solo tuyos... 
La vida está hecha de momentos,
y jamás uno fue idéntico al otro.


Moraleja:
Mientras estés con vida disfrútala plenamente en su totalidad, ya que nada de lo que crees que te pertenece es para siempre.

Vive el ahora y valora la vida. No te olvides SER FELIZ, es lo único que realmente vale la pena.

Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste se quedan aquí y no te podrás llevar nada, solo te llevaras los buenos momentos que pasaste en compañía de otros a lo largo de todas las etapas de tu vida.

Valora a quienes te estiman, ama a tus familiares y amigos.... Y hasta tus enemigos si es posible, ya que la vida es muy corta para desperdiciarla en odios y rencores. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Jesús


Daniel


Agustín


Isabel


Magda


Lulú


Tanya


Nuria


Noelia


Damaris


Yesenia


Patty


Mariam


Yessica


Fernanda


Wanda


Helen


Luis


Leticia


Patricia


Adriana


Karla


Miguel


Lilia


Ramiro


Manuel


Lindas frases

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